
El oído no funciona como una simple tubería tapada. Es un sistema extremadamente sensible donde participan varias estructuras pequeñas y delicadas.
Un problema puede originarse en:
Acumulación de cerumen
Irritación del canal auditivo
Infecciones leves
Exposición constante a ruido fuerte
Cambios relacionados con la edad
Alteraciones del nervio auditivo
Aquí aparece el gran error de internet: asumir que todas las molestias auditivas tienen la misma causa.
Y eso cambia completamente la situación.