¿Por qué se resecan tanto las manos y los brazos?
La piel de estas zonas es más delgada y tiene menos glándulas sebáceas que otras partes del cuerpo, por lo que produce menos aceite natural para protegerse. Con los años, la producción de ceramidas y lípidos que mantienen la barrera cutánea disminuye. Estudios dermatológicos han observado que esta pérdida hace que la humedad se escape con mayor facilidad.
Además, factores externos como la exposición al sol sin protección, el uso constante de agua y detergentes, el aire seco de la calefacción o el aire acondicionado, y el contacto con productos de limpieza aceleran el problema. El resultado es una piel opaca, áspera y propensa a agrietarse, especialmente en codos, nudillos y dorso de las manos.
Lo interesante es que muchos intentos de “arreglarlo” con exfoliantes fuertes o productos inadecuados pueden empeorar las cosas al remover aún más los lípidos protectores. Por eso, el enfoque natural se centra en nutrir, reparar y proteger suavemente.