El agua es necesaria para el organismo, pero beber cantidades excesivas tampoco limpia más los riñones. Las necesidades de líquido dependen del clima, la actividad, la alimentación y el estado de salud.
Quienes tienen enfermedad renal avanzada, insuficiencia cardíaca o retención de líquidos pueden necesitar limitar el agua. Por eso, no deben aumentar su consumo siguiendo consejos generales de internet.
El limón, el aceite de oliva, el bicarbonato y diferentes infusiones tampoco sustituyen los análisis. Algunos ingredientes incluso pueden resultar inconvenientes cuando existe daño renal o interacción con medicamentos.
Alimentos que pueden apoyar una alimentación saludable
No existe un alimento que cure los riñones. Sin embargo, una alimentación equilibrada puede ayudar a controlar factores que los afectan.
Los vegetales, frutas, legumbres y cereales integrales aportan fibra y diferentes nutrientes. El pescado, los huevos y las carnes magras pueden formar parte de una dieta balanceada en cantidades apropiadas.
Utilizar aceite de oliva en lugar de manteca o mantequilla puede ayudar a reducir el consumo de grasas saturadas. También es recomendable disminuir los embutidos, frituras, sopas instantáneas y comidas ultraprocesadas.
Las personas con enfermedad renal confirmada pueden necesitar ajustar las proteínas, el sodio, el potasio, el fósforo o los líquidos. No todas requieren las mismas restricciones. El plan debe adaptarse a la etapa de la enfermedad y los resultados de laboratorio.
Eliminar frutas o vegetales sin una indicación puede producir una alimentación innecesariamente limitada.
Cómo reducir el exceso de sodio
El sodio puede favorecer la retención de líquidos y dificultar el control de la presión arterial. Gran parte se encuentra escondida en productos empacados y no solamente en la sal añadida al cocinar.
Entre los alimentos con frecuencia elevados en sodio están:
Embutidos y carnes procesadas.
Cubitos de caldo.
Sopas instantáneas.
Salsas comerciales.
Galletas saladas.
Comida rápida.
Alimentos enlatados con sal.
Condimentos preparados.
Para dar sabor se pueden utilizar ajo, cebolla, limón, orégano, pimienta y otras hierbas. Leer las etiquetas también permite comparar productos y elegir aquellos con menos sodio.
Los sustitutos de la sal no siempre son apropiados. Algunos contienen potasio y podrían ser perjudiciales para personas con enfermedad renal o que utilizan determinados medicamentos.
Hábitos diarios para proteger los riñones
Mantenerse activo ayuda a controlar el peso, la presión arterial y la glucosa. No es necesario comenzar con actividades intensas. Caminar regularmente puede ser una opción accesible para muchas personas.
Evitar el tabaco también resulta importante, ya que fumar afecta los vasos sanguíneos. Dormir adecuadamente y manejar el estrés complementan el cuidado general.