En conclusión, la ortiga y otras plantas pueden tener una historia de uso tradicional relacionada con el bienestar urinario, pero no deben presentarse como una cura para la próstata. Cuidar la alimentación, mantenerse activo y prestar atención a los cambios urinarios son decisiones más responsables. Cuando existen síntomas persistentes, una evaluación profesional permite identificar su causa y determinar el tratamiento apropiado, evitando depender exclusivamente de soluciones naturales que prometen resultados milagrosos