A diferencia de lo que sugieren algunos remedios populares, los riñones no necesitan una bebida o un alimento especial para “desintoxicarse”. Cuando funcionan adecuadamente, realizan constantemente sus procesos naturales de filtración.
La mejor forma de protegerlos consiste en controlar los factores que pueden dañarlos, entre ellos la presión arterial elevada, la diabetes, el tabaquismo, el consumo excesivo de sal y el uso frecuente de ciertos medicamentos sin supervisión.
¿Qué aporta el aceite de oliva?
El aceite de oliva contiene principalmente grasas monoinsaturadas, especialmente ácido oleico. Estas grasas pueden formar parte de una alimentación saludable cuando se utilizan para reemplazar fuentes con mayor contenido de grasas saturadas, como manteca, mantequilla, algunos embutidos y determinados productos ultraprocesados.
También contiene pequeñas cantidades de vitamina E y compuestos vegetales antioxidantes. El aceite de oliva virgen extra conserva una mayor cantidad de estas sustancias debido a que su proceso de producción requiere menos refinamiento.
Esto no significa que sea un producto libre de calorías. Una cucharada aporta una cantidad considerable de energía, por lo que debe utilizarse con moderación. Agregarlo a todas las comidas sin reducir otras grasas puede favorecer un consumo calórico mayor del necesario.