Las personas mayores, quienes tienen mala circulación, diabetes, lesiones frecuentes en las uñas o un sistema inmunitario debilitado pueden presentar un riesgo mayor. No obstante, cualquier persona puede desarrollar una infección.
No toda uña amarilla tiene hongos
Una uña amarilla, gruesa o deteriorada no siempre significa que exista una infección por hongos. Los golpes repetidos, la psoriasis, algunos medicamentos, el envejecimiento y otras enfermedades también pueden modificar su apariencia.
Esta es una razón importante para evitar el autodiagnóstico. Aplicar remedios durante meses sin saber cuál es el verdadero problema puede retrasar el tratamiento adecuado.
Un médico o dermatólogo puede examinar la uña y, cuando sea necesario, tomar una pequeña muestra. Esta evaluación ayuda a confirmar si existe un hongo y permite seleccionar el tratamiento más conveniente.
¿Por qué se utiliza el ajo?
El ajo es un alimento conocido por sus compuestos aromáticos naturales. En estudios realizados en laboratorios, algunos de esos compuestos han mostrado actividad frente a determinados microorganismos.
Sin embargo, observar un efecto en condiciones controladas no significa que colocar ajo sobre una uña pueda eliminar una infección. La uña es una estructura dura y compacta. El hongo puede encontrarse debajo de ella o en zonas donde una preparación casera no logra penetrar en una concentración adecuada.