Lo más inquietante del pie diabético es que a ellos no les duele sentir nada de esto.
¿Pero por qué?
Porque una Diabetes muy mal controlada llega a estos extremos. Y todo se debe al exceso crónico de azúcares. La glucosa elevada con el tiempo destruye los nervios y elimina la sensación del dolor. Por eso ellos pueden caminar sobre grandes heridas y ni siquiera reaccionar, debido a que literalmente no siente nada, no les duele.
El inicio de toda esta situación empieza cuando la glucosa alta obstruye las arterias pequeñitas y no permite que llegue sangre con el oxígeno indispensable para la cicatrización.
Así mismo, como el flujo sanguíneo está limitado, las células del sistema inmunológico no logran llegar a las partes donde hay infección, y por eso las bacterias invaden el hueso hasta causar necrosis. Esa es la razón por la cual ciertos casos graves requieren de amputación.