(Y qué hacer con ellos)
A medida que las mujeres envejecen, los cambios hormonales, la química de la piel, el metabolismo y las rutinas diarias pueden afectar sutilmente el olor corporal. Esto puede ser confuso o frustrante, especialmente cuando los hábitos de higiene personal no han cambiado. Lo cierto es que el mal olor rara vez se debe a la limpieza. Con mayor frecuencia, se debe a pequeños hábitos que se pasan por alto y que se acumulan silenciosamente con el tiempo.
A continuación se presentan ocho hábitos comunes pero ocultos que pueden contribuir al olor no deseado en mujeres mayores, y formas simples y realistas de abordarlos.

1. Usar telas sintéticas con demasiada frecuencia
Muchas prendas modernas están hechas de poliéster o mezclas diseñadas para ser duraderas y resistentes a las arrugas. Desafortunadamente, estas telas retienen el calor y la humedad, creando un ambiente ideal para las bacterias que causan mal olor, especialmente porque la composición del sudor cambia con el tiempo.
Por qué es importante:
A medida que disminuyen los niveles de estrógeno, el sudor puede volverse más concentrado y penetrante, lo que hace que las telas transpirables sean más importantes que nunca.
Qué ayuda:
Elija fibras naturales como algodón, lino, bambú o modal, especialmente para ropa interior, sujetadores y blusas que se usan cerca de la piel.
2. Volver a usar sujetadores o ropa interior durante demasiado tiempo
Los sujetadores y las fajas absorben el sudor, la grasa de la piel y las bacterias, incluso si no se sienten "sucios". Usarlos varios días seguidos permite que el olor se acumule sin que se note.
Por qué es importante:
Las áreas debajo de los senos son propensas a la retención de humedad y al crecimiento de bacterias, lo que puede generar olores agrios o a humedad.
Qué ayuda:
Rote los sujetadores a diario y lávelos después de 1 o 2 usos. Deje que se sequen completamente al aire entre usos.
3. No secarse completamente después del baño
La humedad que queda en los pliegues de la piel (debajo de los senos, entre los dedos de los pies, alrededor de la ingle o detrás de las rodillas) puede provocar rápidamente el crecimiento de bacterias o hongos.
Por qué es importante:
La piel envejecida es más fina y sensible, lo que la hace más susceptible a la irritación y al mal olor cuando está húmeda.
Qué ayuda:
Seque con cuidado. Use un secador de pelo frío o un ventilador para las zonas de difícil acceso. A algunas mujeres les resulta útil usar talco corporal ligero (sin perfume o antifúngico).
4. Usar perfume para enmascarar el olor en lugar de combatirlo
Agregar fragancia al olor corporal a menudo hace que el olor sea más fuerte y desagradable, no mejor.
Por qué es importante:
El perfume interactúa químicamente con el sudor y las bacterias, creando a veces un olor fuerte o agrio.
Qué ayuda:
Prioriza la prevención del mal olor. Aplica el perfume solo sobre la piel limpia y seca, y úsalo con moderación.
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