Tipo 3: Ombligo hacia afuera (saliente)
En algunos casos puede ser simplemente una variación anatómica. Sin embargo, si apareció en la adultez o cambia de tamaño, podría estar relacionado con una hernia umbilical, por lo que conviene tenerlo en vigilancia.
Tipo 4: Ombligo alargado verticalmente
Suele verse tras embarazos, cambios de peso notorios o esfuerzo abdominal repetido. Puede acompañarse de sensación de tensión o debilidad muscular en el abdomen.
Tipo 5: Ombligo plano o poco definido
Generalmente no representa riesgo en la salud. En algunos casos se observa en personas con muy buena tonicidad abdominal, aunque no es un indicador directo de condición física.
Tipo 6: Ombligo profundo con pliegues marcados
A este tipo de ombligo debe prestarsele mucha atención, es de suma importancia favorecer la acumulación de bacterias u hongos si hay humedad constante. Picazón, enrojecimiento u olor son señales para prestar atención.
Tipo 7: Ombligo pequeño y centrado
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