Aunque no todos perciben este aroma de la misma manera, su asociación con la vejez tiene raíces profundas en la cultura y puede estar influenciada por factores como la salud, la dieta y el entorno. Varios estudios han demostrado que este compuesto comienza a producirse de manera más notoria a partir de los 40 años, pero se vuelve más perceptible alrededor de los 70.
El ‘olor a viejo’ existe: cuidado a partir de esta edad porque no es cosa de ancianos