Cuando el caramelo tome un color dorado intenso, viértelo rápidamente en el molde o flanera, cubriendo el fondo y los lados.
Deja reposar unos minutos para que se endurezca.
2. Preparar la Mezcla del Flan
En una cacerola grande, mezcla la maicena con el azúcar y la pizca de sal.
Agrega poco a poco la leche fría, removiendo constantemente con un batidor de mano para evitar grumos.
Lleva la mezcla a fuego medio y sigue batiendo sin parar. Este es el truco para obtener un flan sin grumos y con una textura sedosa.
Cuando la mezcla comience a espesar, agrega la esencia de vainilla y la crema de leche. Sigue revolviendo hasta que tenga una consistencia similar a una crema pastelera.
3. Verter y Enfriar
Retira la mezcla del fuego y viértela sobre el caramelo en el molde.
Alisa la superficie con una espátula y deja enfriar a temperatura ambiente.
Luego, lleva el flan al refrigerador por al menos 4 horas, pero si puedes dejarlo toda la noche, ¡mejor!