11 TRUCOS de la ABUELA para ARREGLAR PROBLEMAS en la COCINA
La sopa quedó demasiado salada. Puedes poner una papa pelada completa y dejarla hervir unos 10 minutos; absorberá el exceso de sal como si fuera una esponja. Retírala antes de servir. Si no tienes papa, unas gotas de limón o una pizca de azúcar ayudan a balancear el sabor sin que se perciba dulce.
El arroz se pegó en el fondo. Evita rasparlo. Coloca una rebanada de pan blanco sobre el arroz, tapa la olla y deja reposar 10 minutos. El pan absorberá la humedad y el olor a quemado desaparecerá de la parte superior.
La salsa quedó muy ácida. Añade una pequeña cantidad de bicarbonato de sodio. Esto neutraliza rápidamente la acidez del tomate. Usa menos de media cucharadita por litro, ya que en exceso puede dejar un sabor desagradable.
El guiso quedó muy líquido. En vez de cocinarlo más tiempo, mezcla una cucharada de maicena con dos de agua fría y agrégala mientras revuelves. En un par de minutos espesará sin afectar el sabor.
La carne quedó dura. Córtala en tiras finas en sentido contrario a las fibras y báñala con el jugo caliente de cocción. Esto ayuda a suavizarla. Si la usarás después, déjala reposar en caldo en el refrigerador durante la noche.
Se quemó el fondo de la olla. Llénala con agua caliente, agrega tres cucharadas de bicarbonato y deja hervir 15 minutos. Luego deja enfriar y limpia con una espátula de madera; la suciedad saldrá fácilmente sin rayar.
El café sabe muy amargo. Añade una pizca de sal en lugar de azúcar. La sal reduce la percepción del amargor sin endulzar la bebida, un truco tradicional muy efectivo.
Los frijoles no se suavizan. Agrega una cucharadita de bicarbonato al agua de remojo desde la noche anterior. Esto ayuda a ablandarlos más rápido. Evita usarlo durante la cocción porque puede alterar el sabor.
La crema se cortó. Incorpora una cucharada de leche fría y bate con energía. Si no mejora, añade un poco de maicena disuelta en leche y calienta a fuego bajo sin dejar de mover hasta que emulsione.
Las galletas quedaron duras. Guárdalas en un recipiente hermético junto con una rebanada de pan. En un día, recuperarán su suavidad al absorber la humedad.
La cebolla te hace llorar. Déjala en el congelador unos 15 minutos antes de cortarla. El frío reduce las sustancias irritantes y facilita cortarla sin lágrimas.
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