Es decir, ayuda a retirar células muertas acumuladas en la superficie.
Sin embargo, cuando se utiliza demasiado, la piel puede comenzar a enviar señales de alerta.
Por ejemplo:
• Sensación de tirantez
• Ardor ligero
• Resequedad constante
Picazón
• Enrojecimiento
• Descamación
• Sensibilidad al sol
La realidad es que la piel madura suele ser más delicada.
Con el paso de los años pierde parte de su capacidad natural para conservar agua y recuperarse rápidamente.