Y solo miren el resultado hoy en día…. muchos de esos niños convertidos en adultos, y que viven atrapados en vidas que nunca eligieron. Personas incapaces de comunicar afecto, que sufren de abuso físico, abuso sexual, manipulación, incapaces de poner límites, aterradas por el rechazo, acostumbradas a tolerar humillaciones, infidelidades, y la lista sigue…
Se les enseñó tanto a resistir que NUNCA APRENDIERON A VIVIR.
¿Pero saben qué es lo más irónico de todo esto? Que todavía hay quienes llaman “buena crianza” a un método de violencia que produjo generaciones enteras llenas de miedo, frustración y emociones reprimidas.
No se confundan, la vieja escuela no formó adultos emocionalmente sanos, lo que formó fueron personas expertas en callarse y vivir tristes hoy en día, aunque lo nieguen.