¿Cómo puede beneficiar la circulación?
Aunque la vitamina E no es un medicamento ni un tratamiento para enfermedades cardiovasculares, sí participa en procesos importantes relacionados con la salud de los vasos sanguíneos.
Dentro de una alimentación equilibrada puede contribuir a:
Proteger las células del estrés oxidativo.
Favorecer el mantenimiento normal de los tejidos.
Formar parte de una dieta orientada al cuidado cardiovascular.
Complementar un estilo de vida saludable.
Su efecto es mayor cuando se combina con otros hábitos beneficiosos como el ejercicio, la hidratación y una alimentación rica en frutas y verduras.
Principales alimentos ricos en vitamina E
La mejor forma de obtener vitamina E es mediante la alimentación.
Algunos de los alimentos que más aportan este nutriente son:
Almendras
Además de vitamina E, contienen grasas saludables, proteínas vegetales y fibra.
Semillas de girasol
Son una excelente fuente de vitamina E y minerales como el magnesio.
Aguacate
Aporta grasas monoinsaturadas, fibra, potasio y antioxidantes.
Espinacas
Estas verduras de hoja verde contienen vitamina E junto con vitaminas A, C y K.
Aceite de oliva extra virgen
Uno de los pilares de la dieta mediterránea gracias a su contenido de grasas saludables y antioxidantes.
Nueces
Contribuyen al consumo de grasas beneficiosas y diversos micronutrientes.
La importancia de los antioxidantes
Los antioxidantes ayudan a proteger las células frente al daño oxidativo.
Una alimentación rica en frutas, verduras, frutos secos y semillas proporciona diferentes antioxidantes que trabajan de manera conjunta, entre ellos:
Vitamina E.
Vitamina C.
Betacarotenos.
Polifenoles.
Flavonoides.
Por esta razón, no conviene depender únicamente de un nutriente, sino mantener una alimentación variada.