Reduce el uso de pantallas
La luz emitida por teléfonos, tabletas y televisores puede dificultar que el organismo se prepare para dormir.
Mantén la habitación cómoda
Una temperatura agradable, poca luz y un ambiente silencioso favorecen el descanso.
Evita cenas pesadas
Las comidas muy abundantes pueden provocar molestias digestivas durante la noche.
Haz actividad física regularmente
El ejercicio ayuda a mejorar la calidad del sueño, aunque conviene evitar entrenamientos intensos justo antes de acostarse.
Alimentos que pueden formar parte de una cena saludable
Una alimentación equilibrada puede incluir:
Avena.
Yogur natural.
Kiwi.
Almendras.
Nueces.
Plátano.
Manzanilla.
Leche o bebidas vegetales enriquecidas.
Frutas frescas.
Estos alimentos aportan nutrientes importantes para el organismo y pueden formar parte de una rutina nocturna saludable.
Mitos sobre los remedios para dormir
En internet circulan mensajes que prometen:
Dormir profundamente en cinco minutos.
Eliminar el insomnio para siempre.
Sustituir medicamentos.
Curar cualquier trastorno del sueño.
Hasta el momento, no existe evidencia científica que respalde estas afirmaciones. Los remedios naturales pueden complementar una buena higiene del sueño, pero no reemplazan la atención médica cuando el problema es persistente.
¿Cuándo consultar con un profesional?
Es recomendable buscar ayuda médica si: