El bicarbonato puede absorber humedad y ayudar a controlar olores en zapatos o superficies. Esa propiedad ha hecho que muchas personas lo consideren un remedio contra los hongos.
Sin embargo, controlar la humedad no equivale a curar una infección en la uña. Tampoco existe una garantía de que una pasta de bicarbonato pueda penetrar hasta el lugar donde se encuentra el microorganismo.
Mezclar bicarbonato con vinagre produce una reacción visible con espuma y burbujas, pero esa reacción no demuestra que el preparado tenga mayor capacidad para eliminar una infección. Además, las mezclas concentradas pueden irritar la piel sensible.
¿Por qué estas infecciones tardan tanto en desaparecer?
Las uñas crecen lentamente. Aunque un tratamiento logre controlar el hongo, la parte dañada no recupera inmediatamente su apariencia normal. Es necesario esperar a que crezca una uña nueva y saludable.
Las uñas de las manos crecen más rápido que las de los pies. Por eso, una uña del pie puede tardar muchos meses en renovarse completamente. Durante ese periodo es importante mantener la constancia y seguir las indicaciones profesionales.
Suspender el tratamiento apenas aparece una pequeña mejoría puede permitir que la infección continúe. También es posible que el problema regrese si los zapatos, calcetines o instrumentos de pedicura permanecen húmedos o contaminados.