Para calentarlas, utiliza el horno o una freidora de aire durante unos minutos. Esto puede ayudar a recuperar parte de su textura exterior. También pueden comerse frías si fueron almacenadas correctamente.
Si preparas una cantidad grande, puedes congelarlas por separado y luego colocarlas dentro de una bolsa adecuada. Descongela únicamente la porción que vas a consumir y evita congelarlas nuevamente.
Hábitos que complementan una buena alimentación
La circulación no depende solamente de una receta. Permanecer sentado durante muchas horas, fumar, consumir demasiado sodio, dormir poco y llevar una vida sedentaria puede afectar la salud cardiovascular.
Algunas prácticas que pueden complementar una alimentación equilibrada son caminar con regularidad, realizar ejercicios adaptados a la condición física, beber suficiente agua y levantarse periódicamente cuando se trabaja sentado.
También es importante controlar la presión arterial, la glucosa y el colesterol mediante revisiones profesionales. Las personas con dolor frecuente en las piernas, hinchazón, cambios en el color de la piel, heridas que no cicatrizan o dificultad para caminar deben buscar orientación médica.
Precauciones antes de consumir esta receta
Quienes padecen enfermedad renal, siguen una alimentación baja en potasio o deben limitar ciertos minerales necesitan consultar antes de aumentar el consumo de remolacha y frutos secos.