Los tratamientos pueden incluir lacas o soluciones antifúngicas aplicadas directamente sobre la uña. Cuando la infección es más extensa, el médico podría indicar medicamentos por vía oral. La elección depende de la cantidad de uñas afectadas, el grado de avance, la edad y el estado general de salud. La Academia Estadounidense de Dermatología explica que la uña necesita tiempo para crecer y recuperar su apariencia, incluso después de controlar la infección.
Algunos remedios populares contienen vinagre, bicarbonato, ajo, limón o aceites esenciales. Aunque ciertos ingredientes han mostrado actividad antifúngica en estudios de laboratorio, no existe evidencia sólida de que eliminen la onicomicosis con una sola aplicación. Además, el ajo crudo, los ácidos y los aceites esenciales sin diluir pueden irritar o quemar la piel. Tampoco se deben mezclar productos químicos ni aplicar lejía o cloro sobre las uñas.
El cuidado diario ayuda a complementar el tratamiento. Es recomendable mantener los pies limpios y secos, cambiar los calcetines cuando estén húmedos, usar calzado ventilado y cortar las uñas en línea recta. Los instrumentos deben limpiarse después de utilizarlos y no deben compartirse. En duchas públicas, piscinas y vestidores es aconsejable usar sandalias.