Pero espera, porque hay algo aún más insidioso.

Grasas hidrogenadas y el caos en las membranas celulares
Piensa en el aroma de unas papas fritas industriales o esa margarina que se desliza sobre un bolillo caliente. Las grasas trans y los aceites vegetales refinados actúan como “plástico” dentro de nuestras arterias y membranas celulares, endureciéndolas y bloqueando la comunicación correcta entre células. Cuando la membrana no puede “hablar” con sus vecinas, las células comienzan a comportarse de forma errática. Investigaciones indican que sustituir estas grasas por aguacate o aceite de oliva virgen puede mejorar la señalización celular en cuestión de semanas, permitiendo que tus células absorban oxígeno y nutrientes de manera eficiente.