Bajo el Yugo del Abismo: El Secuestro Espiritual de la Voluntad

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No se trata de vivir paranoicos ni de culpar al diablo de cada error humano, pero sí debemos reconocer que el enemigo odia la familia feliz. Una estadística alarmante en mi ministerio es que el 60% de las personas que nos escriben buscando ayuda por abandono conyugal, presentan evidencias de que alguien ha intervenido espiritualmente en su relación. Muchos creyentes cargan con una culpa injusta, preguntándose si oraron poco o amaron menos, cuando la realidad es que están enfrentando una batalla invisible que requiere armas espirituales, no solo humanas.

 

¿Qué está sucediendo realmente?

Vivimos en tiempos donde muchas personas, cegadas por la obsesión o el deseo posesivo, acuden a prácticas ocultas (amarres, trabajos, brujería) para subyugar la voluntad de alguien. No les importa el daño colateral: que se destruya un hogar, que los hijos queden sin padre o madre, o que la persona elegida viva en confusión. Su único objetivo es tener el control. Estas prácticas buscan “atar” la voluntad libre que Dios dio al ser humano, violando el diseño divino del amor genuino.

 

Esto deja a la víctima (el cónyuge que se va) y al afectado (el cónyuge que se queda) en un estado de shock, surgiendo preguntas sin respuesta: ¿Qué hice mal? ¿Por qué me mira con odio si ayer me amaba? ¿Qué faltó? Esa confusión mental es, a menudo, el primer síntoma de una neblina espiritual que cubre el juicio.