
Hábito 2: Muévete un Poco Cada Día (Aunque Sea Poco)
El movimiento es una de las herramientas más poderosas que tienes. Cuando caminas, bailas o haces cualquier actividad física, tus músculos utilizan la glucosa directamente como energía, sin depender tanto de la insulina. Con el tiempo, esto mejora la sensibilidad de tu cuerpo a esta hormona de forma natural.