Estos nutrientes forman parte de una alimentación saludable y pueden contribuir al funcionamiento normal del organismo.
Se recomienda incluir pescado varias veces por semana siempre que sea posible.
Legumbres: energía y proteínas vegetales
Las lentejas, los garbanzos y los frijoles ofrecen una excelente combinación de proteínas, fibra y minerales.
Además de favorecer la sensación de saciedad, ayudan a complementar las necesidades nutricionales diarias.
Frutos secos y semillas
Las almendras, nueces, pistachos, semillas de calabaza y semillas de girasol contienen:
Proteínas.
Grasas saludables.
Magnesio.
Zinc.
Vitamina E.
Consumidos en cantidades moderadas pueden ser un excelente complemento para una alimentación equilibrada.
Frutas y verduras: vitaminas para los músculos
Las frutas y verduras aportan antioxidantes, vitaminas y minerales que participan en numerosos procesos del organismo.
Entre las más recomendables destacan:
Espinacas.
Brócoli.
Zanahorias.
Tomates.
Pimientos.
Naranjas.
Fresas.
Kiwi.
Papaya.
Una dieta rica en vegetales también favorece la salud cardiovascular y el bienestar general.
Alimentos ricos en vitamina D
La vitamina D contribuye al funcionamiento normal de los músculos y al mantenimiento de los huesos.
Puede obtenerse mediante:
Exposición moderada al sol.
Pescados grasos.
Huevos.
Alimentos fortificados.
Cuando existe una deficiencia, el profesional sanitario puede valorar la necesidad de suplementos.