Calcio para músculos y huesos
Aunque el calcio suele asociarse únicamente con los huesos, también participa en la contracción muscular.
Buenas fuentes de calcio incluyen:
Yogur.
Leche.
Queso.
Bebidas vegetales enriquecidas.
Brócoli.
Sardinas.
Magnesio: un mineral importante
El magnesio participa en la función muscular y nerviosa.
Se encuentra en alimentos como:
Almendras.
Espinacas.
Aguacate.
Avena.
Chocolate negro.
Semillas de calabaza.
Mantener un consumo adecuado forma parte de una alimentación saludable.
No olvides la hidratación
Los músculos funcionan mejor cuando el organismo se encuentra bien hidratado.
Con el envejecimiento disminuye la sensación de sed, por lo que muchas personas mayores beben menos agua de la necesaria.
Se recomienda mantener una hidratación adecuada durante todo el día, salvo indicación médica diferente.
La actividad física es el mejor complemento
La alimentación por sí sola no basta para mantener la fuerza muscular.
Los ejercicios de fortalecimiento ayudan a estimular los músculos y conservar la movilidad.
Algunas actividades recomendadas incluyen:
Caminar diariamente.
Levantarse y sentarse de una silla varias veces.
Ejercicios con bandas elásticas.
Entrenamiento de fuerza supervisado.
Tai chi.
Natación.
Siempre es aconsejable adaptar la actividad física a las condiciones de cada persona.
Hábitos que también ayudan
Además de una buena alimentación, existen otras costumbres que favorecen la salud muscular: