En un recipiente, bate el queso crema hasta que esté suave. Agrega la leche condensada, los huevos, el jugo de limón, la ralladura y la vainilla. Mezcla hasta obtener una preparación homogénea.
Vierte el relleno sobre cada base, llenando aproximadamente tres cuartas partes de cada capacillo.
Hornea durante 18 a 22 minutos o hasta que los bordes estén firmes y el centro tenga un ligero movimiento.
Deja enfriar a temperatura ambiente y luego refrigera por al menos 4 horas antes de desmoldar.
Decora con crema batida, ralladura o rodajas de limón y unas hojas de menta si lo deseas.
💡 Consejo
Para un sabor más intenso, utiliza limones frescos tanto para el jugo como para la ralladura. Además, evita batir en exceso la mezcla para conseguir una textura más cremosa y sin grietas.
¡Disfruta estos mini cheesecakes de limón, cremosos, refrescantes y con el equilibrio perfecto entre lo dulce y lo cítrico! 🍋🧁