La bebida debe consumirse recién preparada y lentamente. No es necesario añadir azúcar. Si provoca ardor, náuseas, gases o dolor de estómago, se debe suspender su consumo.
Esta receta no está destinada a niños, mujeres embarazadas ni personas con condiciones médicas sin aprobación profesional.
¿En ayunas o después de comer?
No existe evidencia de que consumirla en ayunas multiplique sus beneficios. Tomarla con el estómago vacío podría causar molestias en personas con gastritis, úlceras o sensibilidad digestiva.
Quienes decidan probarla pueden hacerlo después de una comida ligera. No debe utilizarse para compensar excesos de comida ni para ocultar síntomas frecuentes de acidez.
La acidez recurrente puede estar relacionada con los alimentos, el horario de las comidas, el peso, determinados medicamentos u otras condiciones. Si aparece varias veces por semana, lo recomendable es consultar con un profesional.
¿Con qué frecuencia puede tomarse?
Esta bebida no debería convertirse automáticamente en un hábito diario. El consumo repetido de bicarbonato aumenta la cantidad de sodio ingerida y puede alterar el equilibrio de minerales y líquidos.
Una preparación ocasional es diferente a tomarla varias veces al día durante semanas. Las supuestas limpiezas intensivas pueden provocar diarrea, vómitos, debilidad, calambres o alteraciones peligrosas.