En una alimentación equilibrada, el orégano representa una forma sencilla de aportar sabor sin utilizar cantidades excesivas de sal. Su mayor utilidad se encuentra precisamente en este papel culinario.
La canela más allá de los postres
Aunque generalmente se relaciona con bebidas calientes y preparaciones dulces, la canela también puede utilizarse en recetas saladas. Una pequeña pizca puede aportar profundidad a guisos, carnes, vegetales asados y salsas.
Su sabor debe manejarse con cuidado porque puede dominar fácilmente los demás ingredientes. En una preparación con ajo y orégano se recomienda usar una cantidad mucho menor de canela.
La canela no debe considerarse un tratamiento para controlar la glucosa, adelgazar o eliminar la grasa abdominal. Las investigaciones sobre sus posibles efectos presentan resultados variables y no justifican abandonar medicamentos ni planes alimenticios profesionales.
Utilizada en las cantidades habituales de cocina, suele ser bien tolerada. El consumo excesivo o prolongado puede ocasionar molestias digestivas y otros efectos no deseados.
¿Qué ocurre al combinar estos ingredientes?
El ajo aporta intensidad, el orégano agrega un aroma herbal y la canela introduce una nota cálida. Juntos pueden formar una mezcla interesante para marinar pollo, cerdo, vegetales o pescado.