Semillas para adultos mayores: cómo incorporarlas para cuidar la masa muscular después de los 70

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No deben presentarse como un tratamiento para la debilidad muscular. Su aporte nutricional forma parte de una dieta completa y variada.

Chía y linaza molida

La chía y la linaza contienen fibra y grasas de origen vegetal. La linaza suele aprovecharse mejor cuando está molida, mientras que la chía puede hidratarse antes de consumirla.

Una pequeña porción puede mezclarse con yogur, leche o avena. Al entrar en contacto con el líquido, estas semillas aumentan su volumen y producen una textura más espesa.

Es importante acompañarlas con suficiente hidratación. Las personas con dificultad para tragar, problemas intestinales o restricciones de líquidos deben consultar antes de incorporarlas frecuentemente.

Semillas de sésamo y girasol

El sésamo puede utilizarse molido o en forma de pasta. Aporta grasas, proteína vegetal y minerales. Las semillas de girasol también proporcionan grasas, vitamina E y pequeñas cantidades de proteína.

Ambas pueden añadirse a vegetales, panes caseros, cremas o ensaladas. Lo recomendable es evitar las versiones cubiertas con grandes cantidades de sal, azúcar o saborizantes.

Aunque son alimentos nutritivos, también concentran calorías. Una porción moderada suele ser suficiente para complementar la comida sin desplazar otros alimentos necesarios.