El aceite de coco tiene mejor marketing que evidencia científica.
Y me adelanto a informarles que mi intención no es venderles nada (como la mayoría de personas), no es hacerles cambiar de opinión, ni siquiera que me hagan caso si así lo desean. Mi intención siempre ha sido informarles. Decirles que en esta vida todo lo que hagan o dejen de hacer debe TENER SUSTENTO, no solo hablar bonito de un producto para lograr venderlo más.
Luego no se pregunten por qué suceden las consecuencias, todo por no saber comprender la naturaleza de un producto.
Pero en fin, durante años se vendió la idea de que el aceite de coco era supuestamente “saludable”, “quemagrasa” y hasta se atrevieron a decir que era protector del corazón. Todo falso, jamás se ha demostrado nada de eso, y de hecho puede elevar el colesterol LDL, lo cual le afecta en vez de favorecerle.
Tampoco es cierto que ayuda a tratar la Candidiasis, eso es un mito que nació de un estudio hecho en laboratorios, todavía no se ha hecho en personas.
Tampoco ayuda a bajar de peso milagrosamente. No disminuye la grasa corporal, no reduce la cintura, no mejorará la glucosa como muchas publicaciones les prometen. Entiendan que todo eso busca venderles algo, no informarles de algo. Ustedes son los productos finales.