Revuelve hasta que no queden grumos.
Deja enfriar unos minutos.
Agrega la leche evaporada y la leche condensada.
Mezcla hasta obtener una preparación suave, uniforme y cremosa.
⚠️ Importante: La mezcla debe estar tibia o casi a temperatura ambiente antes de incorporarla a los cubitos para evitar que comiencen a derretirse.
4. Arma la gelatina
Coloca una parte de los cubitos de fresa en un molde grande.
Vierte una parte de la mezcla cremosa y mueve suavemente el molde para que la crema se distribuya entre los cubitos.
Agrega el resto de los cubitos y termina de incorporar toda la mezcla.
Con una cuchara puedes acomodar algunos cubitos para que queden bien distribuidos por todo el molde.
5. Refrigera ❄️
Lleva al refrigerador durante 3–4 horas, o hasta que esté completamente firme.
Para obtener una textura más consistente y un mejor sabor, puedes dejarla toda la noche.
6. Desmolda y decora 🍓✨
Para desmoldar fácilmente, coloca la base del molde en agua tibia durante unos segundos.
Pon un plato sobre el molde y voltea cuidadosamente.
Decora con fresas frescas, crema batida y unas hojitas de menta.