Leer las etiquetas permite identificar si un producto ha sido enriquecido con vitamina D. Una dieta variada puede ayudar, aunque en determinados casos no es suficiente para corregir una deficiencia confirmada.
La importancia del calcio y otros nutrientes
La vitamina D no trabaja sola. El mantenimiento de los huesos también depende de una alimentación que aporte calcio, proteínas y otros nutrientes. Entre las fuentes de calcio se encuentran la leche, el yogur, algunos quesos, las sardinas con espinas blandas, las verduras de hojas verdes y diversos productos fortificados.
Las proteínas ayudan a conservar la masa muscular, especialmente durante la edad adulta. Pueden obtenerse de carnes magras, pescado, huevos, legumbres, lácteos, frutos secos y semillas.
Combinar una buena alimentación con ejercicios de fuerza adaptados a la condición física puede favorecer los músculos y los huesos. Caminar, realizar actividades de equilibrio y evitar períodos prolongados de inactividad también forma parte de un estilo de vida saludable.
¿Es recomendable tomar suplementos?
Los suplementos pueden ser útiles cuando existe una necesidad real, pero no deben consumirse sin considerar la dosis y el estado de salud de la persona. Tomar cantidades elevadas de vitamina D durante mucho tiempo puede aumentar excesivamente el calcio en la sangre y perjudicar los riñones y otros tejidos.