Cuando la piel se comporta como pergamino viejo

La piel que rodea tu boca es una de las zonas más castigadas de todo tu cuerpo. No es solo cuestión de edad; es una cuestión de mecánica. Hablamos, masticamos, gesticulamos y nos exponemos a agresiones externas como el sol y el aire acondicionado. Imagina esta zona como una bisagra de una puerta antigua que se abre y cierra cientos de veces al día sin recibir mantenimiento. ¿El resultado? Un tejido debilitado que, al perder su soporte interno, comienza a marcarse profundamente.