El perejil mete su parte como un barrendero celular que sacude el exceso y le quita volumen al cuerpo. No es perfume para la receta; es empuje biológico, esa mano que ayuda a que el sistema deje de inflarse por dentro como llanta mal parchada.
Después de unos días de constancia, lo que cambia no es solo la medida del tobillo. Cambia la sensación al levantarte, la forma en que caminas, la ligereza con la que subes escalones y hasta el humor, porque cargar menos peso invisible también despeja la cabeza.